Estamos mal, como sociedad estamos mal.  Escuché esa frase hoy en la mañana de un hombre que le ha sido infiel a su esposa varias veces; que habla mal de todos sus compañeros de trabajo, de las personas que tienen más éxito que él, de su jefa, de sus vecinos, de su esposa; que es hipócrita, que miente, que no busca el bien de su gente, que es egoísta.

¿Por qué nos cuesta tanto trabajo hacer un trabajo interno? Yo creo que si como sociedad estamos tan mal es porque individualmente somos muy precarios en nuestra moral, con nuestro cuerpo, con nuestra educación, con nuestra paz.

Me impresiona como es que somos tan exigentes con los demás pero tan ciegos con nosotros.

Mi abuelita me contaba la historia de la vaca cagada: Había una vez que iban las vacas de regreso al establo, caminaban  formadas en parejas. Una señora vaca le iba diciendo a su comadre “ya viste a la vaca de adelante, que sucio está su trasero, todo lleno de pasto, lodo y excremento”. Lo que no había notado la señora vaca era que su trasero y sus patas estaban, por mucho, más sucias que las de su compañera. 

Somos seres humanos y estamos llenos de defectos y tenemos una necesidad sana de quejarnos pero también me gusta pensar que si queremos un cambio debemos de empezar por nosotros, no es fácil pero nos podemos apoyar en nuestros amigos que siempre estarán, siempre nos apoyan y nos dan su perspectiva. Pero lo que no se vale es pedir un cambio, o peor aún, solo quejarnos del mundo y no hacer nada con nosotros mismos.